#Indeleble #GeneraciónCristal

cristal

Por: Aída López*

 

Es verdad que no existe una escuela para padres y que las generaciones se han ido educando a caprichos de los progenitores o repitiendo patrones de crianza que han pasado de generación en generación. Sin embargo, cada día existe más información al respecto que podemos encontrar en internet, revistas, gacetas e incluso libros. Por otra parte, los Derechos Humanos están haciendo su parte respecto a la acotación del trato hacia los niños, adolescentes y personas en general. La pregunta es, ¿qué se espera de las nuevas generaciones que se están gestando con base a estos lineamientos de formación? Anoche escuchaba que como padres no tenemos derecho de ir a preguntar las calificaciones de nuestro hijo a la Universidad, aunque la estemos pagando, porque la “Ley de Protección de Datos” lo impide, a menos que él lo autorice, ya que es mayor de edad.

 

Han salido conceptos como “bullying”, “acoso escolar”, “discriminación”, “inclusión”, “maltrato”, y tantos otros que limitan las conductas de los educadores, porque pueden ser denunciados y castigados con penas que van desde las económicas hasta las carcelarias. Lo anterior aunado a la protección natural de los padres, están creando lo que llamo, “generación cristal”, esa que es incapaz de soportar una reprimenda, un levantamiento de voz, una expulsión de clase, un fracaso, un castigo, porque se “quiebra”; esto es, una total intolerancia a la frustración. Una generación débil, no resistente al mundo real al que algún día, tarde o temprano, se tendrán que enfrentar en la adultez. Como consecuencia podemos esperar en un futuro más abandonos de trabajo, divorcios, denuncias y en el peor de los casos, suicidios, al no poder soportar el “mundo cruel”. A la manera de un deportista que va creando condiciones físicas con base a entrenamientos, como educadores nos toca crear condiciones emocionales que hagan resistente a los niños del futuro; seres humanos capaces de resolver problemas y tomar decisiones asertivas para un mejor vivir y convivir. Personas que no se den por vencidas a la primera, a la segunda ni a la tercera; capaces de soportar al jefe, a la pareja, dentro de ciertos límites, antes de renunciar, divorciarse o separarse.

 

Tenerlos en una burbuja para luego arrojarlos a la realidad es más cruel que irlos adaptando con amor a la vida real. La tarea no es fácil cuando tenemos todo en contra, educar nunca ha sido sencillo y menos ahora, sin embargo, podemos auxiliarnos con lecturas y ejemplos vivenciales cotidianos que persuadan al niño y lo vayan fortaleciendo emocionalmente, porque como dijo Darwin, serán los más fuertes quienes sobrevivan.

 

*Aída López. Reconocida escritora nacida en Mérida, Yucatán. Psicóloga y Capacitadora Certificada. Cursó el Diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores de México (SOGEM) y en la Escuela de Escritores de Yucatán. Ha publicado en antologías internacionales, nacionales y locales; periódicos y revistas nacionales y locales. Miembro del PEN Internacional sede Guadalajara.

 

 

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