#Tendencias #AltoAlBullying

Por: Paola Díaz Romano*

 

¿Se acuerda cuando en la escuela había momentos en que toda la clase se unía para “cargarle carrilla” a uno de sus compañeros? ¿Se acuerda cuando ese maestro en especial era bien “manchado” y le daba por ponerlo a usted (o alguien más) en vergüenza frente a toda la clase? ¿Se acuerda de esa vez en que todo el grupo le dejó de hablar toda una semana a la “presumida” de la clase por payasa y alzada? ¿Se acuerda cuando uno conspiraba para dejar notas amenazantes o humillantes a otro en su mochila para que las encontrara regresando del receso? ¿Se acuerda de lo divertido que era burlarse de aquel o aquella que “olía raro”, que estaba muy flaco o gordo, de la que era la “inteligente” del salón o de la que usaba lentes “de fondo de botella”?

 

¿Verdad que estas bromas eran bien divertidas y que todos se reían mucho?

 

Bueno, pues déjeme decirle, estimado lector que esos comportamientos todos, se trataban de Bullying o Acoso Escolar. Si nos vamos por definición, el bullying se trata de: La intención de causar daño de manera premeditada a través de acoso verbal, ataques físicos u otras maneras de coerción más sutiles como la manipulación.

 

Así lo cuenta una usuaria de twitter cuando cachó a su hija formando parte de un grupo de bullying contra la que fue por años, su mejor amiga:

crono

 

 

 

En mis tiempos, nadie hablaba de Bullying sino de “bromas” o “cosas de niños”. Déjeme le cuento que como muchos, fui víctima de esta cruel práctica y aunque nunca tuve pensamientos suicidas, sí me causaba malestar y ansiedad el pensar en ir cada día a la escuela.  Puedo decir que por años sufrí de baja autoestima y de inseguridad debido a esto, pero afortunadamente con el tiempo me recuperé y perdí el miedo de mandar a este tipo de gente directo y sin escalas al carajo.

 

Pero hay muchos otros que no han tenido esa suerte. Las víctimas de acoso escolar muestran signos de ansiedad, depresión, tristeza, ausentismo, bajo rendimiento, etc. En muchos casos estos cuadros persisten a lo largo de los años creando así adultos con baja autoestima, fobias, propensos a ataques de pánico, etc y en casos extremos hasta suicidios. Estadísticamente hablando, los acosadores son mayormente niños, y las víctimas niñas o niños percibidos como débiles por ser diferentes (más morenito, más bajito, más gordito, más introvertido, etc). ¿Le suena familiar?

 

Las aulas son microcosmos de la sociedad en la que vivimos. Los niños copian y repiten pautas aprendidas en casa, en la suya o en la de la tía; de lo que ven en la calle, en la tele; de lo que leen en internet o en las revistas que caen en sus manos. Así que piense en esto la próxima vez que usted esté tentado a hacer una broma o la próxima vez que su hijo llegue contándole algo que usted cree son sólo “cosas de niños”:

ara

 

 

 

*Paola Díaz Romano. Vive en Bruselas, Bélgica y es experta en redes y bloguera

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