#Tendencias #DíaDeLasMadres

Por: Paola Díaz Romano*

 

A propósito del pasado Día de las Madres, espero que se la haya pasado bien festejando a la suya. Ojalá haya hecho reservación en su restaurante favorito, y si no, pues espero haya alcanzado lugar en la cantina más cercana. Como cada año, seguro muchas mamás recibieron chocolates, flores, serenatas, sartenes, lavadoras, licuadoras, el último disco de Luis Miguel, o una suscripción a Netflix para no perderse la serie del momento.

 

Los mexicanos adoramos a nuestra madre a tal grado, que la nuestra es la mejor, casi una santa. No sabemos reconocer que también las mamás son seres humanos, que sienten, que fallan, que mienten, que ríen y lloran, y que la verdad, no son inmaculadas como las queremos ver. En pocas palabras: idealizamos la maternidad.

 

Como hijos nos rehusamos a ver a nuestras madres como mujeres que tuvieron sexo y que por ende, nos tuvieron a nosotros. A lo mejor ellas no querían ser madres, a lo mejor fuimos un “accidente”, a lo mejor fueron obligadas a embarazarse o a “mantener las apariencias”. A lo mejor nuestras madres tenían otros sueños, otras ambiciones, o a lo mejor siempre soñaron con convertirse en madres. A lo mejor sí.

 

Sin embargo, es indudable que nuestras madres tuvieron mucho menos acceso a una educación sexual o a un espacio abierto donde la comunicación fuera clara y precisa. Si hoy aún hay tabúes y falsas creencias, nos podemos imaginar que nuestras madres, tuvieron poquísima, nula o equivocada información respecto al sexo. (Sí, lo siento mucho señor lector pero su mamá tuvo sexo, por lo menos una vez y aquí está usted para corroborarlo).

 

Recordemos que somos un país religioso (ni mencionar machista), que cataloga el sexo como algo oscuro y pecaminoso, de lo que no se debe hablar, ni pensar, y mucho menos ejecutar (por mujeres). Salvo bajo el sagrado matrimonio y con el único fin de reproducirnos (no aplica a los hombres). Ahora dígame usted ¿Cómo le vamos a hacer para seguir evitando embarazos no deseados si no podemos hablar de sexo? ¿Cómo le haremos para que nuestras niñas y adolescentes dejen de convertirse en mamás si son grupo vulnerable a secuestros, desapariciones y violencia callejera?

 

Sí, las madres son maravillosas y hacen todo por sus hijos pero no son santas, no son seres inmaculados y perfectos. Son mujeres. Antes de ser madres fueron mujeres, fueron adolescentes, fueron niñas. Y si nos la pasamos repitiendo que ser madre es lo “más maravilloso del mundo”, les coartamos el derecho a la educación, a la información, a la imaginación. Las encasillamos otra vez en la cocina, en el papel sumiso, en su rol de futura “señora de la casa”. Las adoctrinamos para que su mayor aspiración sea convertirse en madres, poniendo de lado sus aspiraciones o preferencias personales. Les repetimos una y otra vez que su “realización” como mujeres es solamente procrear. Tener uno o dos hijos, o los que Dios les mande. Dejamos a un lado su crecimiento como ser humano para etiquetarlas solamente como “madres”.

 

Y cuando la maternidad es no deseada y resultado de un abuso sexual, lejos de apoyar, las cuestionamos, las ponemos en duda, las culpamos de provocadoras, las tachamos de putas y de paso les hacemos la vida de cuadritos si quieren abortar, y las hacemos sentir culpables porque (otra vez) ser madre es una “bendición”.

 

Las madres son maravillosas, sí, pero ser madre no lo es todo en la vida.

 

*Paola Díaz Romano. Es experta en redes y bloguera

 

tuit madres

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