#TrabajoInfantil #UnaCargaDePorVida

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Por: Georgina Juárez Lledias

 

En México la desigualdad empieza desde temprano, para 2,475,989 niños y niñas de entre 5 a 17 años comienza con el trabajo (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2015), de este total el 69.83% son  varones y 30.17% mujeres. De estos niños y niñas que laboran 2,217,648 lo hacen en actividades “no permitidas” según la Ley Federal del Trabajo (la propia legislación señala que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en conjunto con las autoridades locales diseñarán estrategias para erradicar el trabajo infantil, pero hasta que ese momento llegue los menores seguirán trabajando)

En el último trimestre de 2015 un total de 887,041 menores de 15 años estaban laborando, 597,687 niños y 289,354 niñas. Un número importante de los más jóvenes no sólo trabaja, sino que realiza ocupaciones peligrosas según la propia ENOE 2015 y este grupo asciende a 1,330,607. A nivel mundial, según cifras de UNICEF alrededor de 168 millones de niños que oscilan entre los 5 y 17 años de edad son trabajadores infantiles y 85 millones realizan estos trabajos en las peores condiciones posibles y en ocasiones, dichas ocupaciones atentan contra su salud e integridad física.

UNICEF señaló en voz de su representante en México, Isabel Crowley, que la “Convención sobre los Derechos del Niño” ratificada por nuestro país hace casi 3 décadas, establece “el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”.

En abril de 2015, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebró que nuestro país ratificara el “Convenio número 138” que establece los 15 años como edad mínima para desempeñar cualquier tipo de actividad económica, de acuerdo con Elizabeth Tinoco, Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe: “Este Convenio está dirigido a abolir efectivamente el trabajo infantil y a elevar progresivamente la edad mínima de admisión al empleo o al trabajo, con el objetivo principal de garantizar que los niños, niñas y adolescentes puedan asistir a la escuela, aprovechando plenamente la instrucción recibida”. Este convenio resulta ser una especie de refuerzo a la reforma del artículo 123 constitucional, que elevó la edad mínima del trabajo para los jóvenes de 14 a 15 años.

Pero la edad no es el único indicador alarmante, el número de horas que los niños y niñas trabajan diariamente es un fenómeno que debería preocupar tanto a las autoridades como a la sociedad, según  las mediciones del 2015: 325,524 menores trabajan más de 36 horas y hasta 48 por semana, mientras que 275,039 laboran más de 48 horas, es decir, lo mismo que un adulto. ¿Y en dónde se emplea a los niños y niñas? Encabezando la lista aparecen como “trabajadores de apoyo en actividades agrícolas y ganaderas” con 670,910 menores que laboran, después figuran nuevamente como “trabajadores de apoyo” pero esta vez para minería, construcción e industria con un total de 514,269, mientras que 371,833 son comerciantes y empleados en ventas, en tanto que 138,556 son ocupados por el ambulantaje y 126,023 son trabajadores domésticos y de limpieza.

Por su parte, Thomas Wissing, Director de la OIT México, señaló en junio de 2015 (previo a la conmemoración del “Día Mundial contra el Trabajo Infantil”) que este tipo de labores “afectan la salud y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, y su principal causa es la pobreza de los hogares. Sin embargo, esto no resuelve su situación económica, ya que por cada dos años que las niñas y los niños no estudian, ganan 20 por ciento menos en sus trabajos cuando son adultos”. Así que este ciclo que parece perpetuarse en México, condenará a estos niños a la pobreza aún en su vida adulta.

Además un alto número de niñas y niños que trabajan no perciben un salario (943,164), mientras que 638,211 reciben sólo un salario mínimo, 423,684 ganan entre 1 y dos y 167,083 ganan más de dos.

En el rubro de quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas, es decir peligrosas, 1,686,740 menores las realizan y aquí destacan por obvias razones las niñas, que suman 867,046 en el país. El número de horas que invierten las mujeres menores a 17 años en labores domésticas, también resalta, pues 208,964 trabajan entre 14 y 28 horas a la semana y 257,752 dedican más de 28 horas.

Así pues, el trabajo infantil no sólo muestra la desigualdad y la desprotección hacia los más jóvenes, también prueba que estos niños nacidos en la pobreza y expulsados al mercado laboral, crecerán y  permanecerán en la carencia, muy pocos tendrán acceso a la educación o posibilidad de movilidad social.

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