Espíritus rebeldes

ataud piano

Por: Aída López*

El viernes a la una de la tarde me enterrarán, eso dijeron los que me acomodaron en el féretro de madera en forma de piano vertical. Estuve de acuerdo en lo digno de mi última morada siendo en vida una amante del arte. ¡Qué detalle! Yo estaba visible, de pie, mirando lo que hacían con mi cuerpo elegantemente amortajado; podía, incluso, opinar. Por alguna razón la madera de la parte trasera del ataúd en forma de piano vertical, ya lo había dicho antes, se abombó. El más viejo dijo que se solucionaba echándole agua. Preocupada repelí: ¡van a mojarme! Él aseguró que no: los espíritus no se mojan. Entonces trajeron un balde de agua y bañaron el ataúd. Una descocada preguntó si después de mi entierro irían a festejar; él melancólico consternado respondió: ¡cómo hacer eso después de tal deceso! La mujer volteó hacia mí y vociferó: ¡pero si ella está aquí! Claro, todos estábamos ahí.

*Aída María López Sosa (1964) Mérida, Yucatán. Psicóloga con especialidad en Tecnología Educativa por la Universidad la Salle. Capacitadora certificada por CONOCER. Cursó el Diplomado en Creación Literaria en la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) Guadalajara y en la Escuela de Escritores de Yucatán Leopoldo Peniche Vallado. Ha publicado en periódicos y revistas locales, nacionales e internacionales, así como en antologías locales y nacionales. Ganadora del Primer Concurso Nacional de Cuento convocado por Escritoras Mexicanas. Miembro del PEN Internacional sede Guadalajara.

 

 

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